En este segundo bloque, vamos a tratar de conocer nuestros ahorros, y sobre todo descubrir cómo es cada uno con su dinero. Esto servirá para conocer nuestro estilo de inversión y que podamos dejar nuestros ahorros con confianza.
¿De dónde hemos sacado nuestros ahorros?
Esta es una cuestión importante; según cual sea su origen, nuestra percepción de estos cambia. Siempre tenderemos a proteger más aquello que mayor esfuerzo nos ha implicado, es lo normal.
Los ahorros se consiguen de dos formas: bien por tu nómina, o bien porque has podido recibir una fuente adicional de dinero (herencias, premios, extras…)
Aunque es dinero, nuestra percepción del riesgo es diferente y nuestra cabeza no funciona de la misma manera.

¿Sabes cómo eres con el dinero?
No es tan fácil responder a esta pregunta, pero cuanto más aprendemos, mejor nos podemos contestar. Somos personas y por tanto tenemos nuestra parte irracional, tan pronto empezamos a quemar billetes como no soltamos ni un sólo céntimo. ¿Te suena, verdad?
Pero para nuestros ahorros debemos de amueblar nuestra cabeza y encontrar el equilibrio.

Lo ideal es encontrar un equilibrio entre ambición y riesgo. No hay que ser muy ambicioso porque se puede perder; podemos ver desaparece parte de nuestros ahorros por una decisión incorrecta. Hay que tomar las decisiones en confianza.
No existe el dinero fácil, por mucho que nos muestren eslóganes bonitos.

El miedo a las pérdidas contra la ambición de ganar más.
En PigMio te ayudamos a encontrar ese equilibrio, para que tú puedas organizar tus finanzas con un control total. Para ello hay que averiguar tus objetivos, cuantificar tu nivel de riesgo y cubrir necesidades.
Aquí siempre vamos de la mano contigo.
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¿Cuál es tu estilo de Inversión?
Vamos a tratar de que cada uno empiece a marcar su ruta y defina las preferencias para sus ahorros. Esta parte es la más importante para el ahorrador, aquí empieza a tomar el control de verdad.
Ambición & Cautela
El control lo conseguimos cuando tenemos las cosas claras, cuando sabemos realmente lo que nos interesa y no nos dejamos influenciar fácilmente.
Es importante saber marcar nuestros objetivos (cuánto queremos ganar), concretar el nivel de riesgo que somos capaces de soportar, y en especial cómo invertimos. Todo esto define cómo somos con nuestros ahorros.

Nuestro estilo de inversión será nuestra brújula para los ahorros. Es en lo único que debemos confiar.
El mundo de las finanzas es enormemente extenso, inabarcable en su totalidad: muchas opciones para nuestros ahorros, muchas preguntas, muchas dudas. Pero, si tenemos nuestro estilo bien definido, si utilizamos nuestra brújula, iremos directos a lo que nos interesa.

Si no tenemos claro lo que queremos, si vamos sin rumbo, seremos presa fácil de influir y convencer. Esto ya lo hemos sufrido todos de alguna manera.
Si entramos en una sucursal sin informarnos antes, y preguntamos qué podemos hacer con nuestros ahorros, corremos el gran riesgo de que nos “coloquen” el mismo producto que tienen para todo el mundo, sin saber qué es realmente.
Lo mismo ocurre cuando vamos al supermercado sin la lista de la compra: siempre acabamos comprando cosas que no necesitamos.

En los próximos capítulos veremos cómo cada uno puede definir su estilo y encontrar el punto de equilibrio entre ganancias y riesgo. También definiremos una estrategia de inversión, respondiendo a estas simples preguntas:
¿Cuánto quieres ganar? ¿Cuánto puedes arriesgar? ¿Durante cuánto tiempo?
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Definir los objetivos de tu inversión
Cuando nos preguntan cuánto queremos ganar, la mayoría vamos contestar que queremos sacar el máximo beneficio; cuanto más mejor. Pero aquí, hay que frenarse un poco e ir paso a paso para no llevarnos ninguna sorpresa.
¿Qué queremos conseguir con los ahorros?
La primera cuestión que tendríamos que pensar es qué queremos sacar de nuestros ahorros. ¿Tenemos algún objetivo en particular? comprarnos un coche, disfrutar de unas vacaciones o simplemente ahorrar por ahorrar.
Si tenemos claro cuál es nuestro objetivo, sabremos qué beneficio buscar. Este beneficio será la rentabilidad que nos van dar nuestros ahorros a través de los productos que contratemos, ya sean depósitos, fondos de inversión, planes de pensiones…

¿Qué es la rentabilidad?
La rentabilidad será el beneficio de nuestra inversión. Si invertimos 1.000€ con un rentabilidad del 10%, nuestro beneficio será de 100€. Un concepto bastante sencillo, pero que tiene sus matices.
Cuando estemos comparando la rentabilidad de los diferentes productos, es importante diferenciar si nos ofrecen una rentabilidad fija o una rentabilidad variable.
- En el caso de los Depósitos, tenemos una rentabilidad fija. Desde el momento inicial sabemos lo que vamos a ganar, sin ningún tipo de duda.
- Sin embargo, para los Fondos de inversión y Planes de pensiones, la rentabilidad es variable. En el momento inicial no sabremos cuáles serán nuestros beneficios, ya que el valor de nuestra participación cambia continuamente.
Por esta razón introducimos el concepto de rentabilidad esperada.
La rentabilidad esperada es la rentabilidad que se obtuvo en el pasado y que sirve como referencia, pero no garantiza que vaya a ser la misma en un futuro.

Mayor rentabilidad, mayor riesgo
Como decimos en PigMio, no existe el dinero fácil. Todos vamos a querer ganar lo máximo posible, sin embargo nadie va a querer perder ni un céntimo, ¿verdad?
Hay que llegar al equilibrio entre Rentabilidad versus Riesgo.
Mayor Rentabilidad que quieras conseguir, mayor riesgo tendrás que asumir.
En la próxima lección vamos a ver qué es esto del riesgo, y qué significa y cómo nos afecta.
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Limita el riesgo de tu inversión
El concepto más importante: el riesgo. En primer lugar vamos a ver qué es exactamente, vamos a identificarlo para saber si estamos dispuestos a aceptarlo a cambio de una mayor rentabilidad.
¿Qué es el Riesgo?
Un concepto que parece difuso cuando hablamos de ahorros, pero que refleja la incertidumbre, la probabilidad de no recuperar nuestro dinero, la inseguridad de no obtener la rentabilidad que esperábamos.
El riesgo aparece cuando tus ahorros no están garantizados, cuando el producto de ahorro que contratas no te garantiza la devolución del 100% de tu inversión.
El riesgo aparece cuando contratamos un producto con una rentabilidad que no es fija, es decir, cuando la rentabilidad es variable, porque no sabemos lo que podemos ganar o perder.
¿Aceptas el Riesgo?
Actualmente la única opción completamente libre de riesgo son las cuentas corrientes, cuentas de ahorro y los depósitos bancarios. Nos garantizan una rentabilidad fija, pase lo que pase, conocemos de antemano nuestros beneficios. La mala noticia es que esta rentabilidad es baja si la comparamos con otras opciones.
Así que tendremos que preguntarnos si nos es suficiente, o si nos atrevemos a buscar otras opciones con una mayor rentabilidad, pero con cierto riesgo: Depósitos Estructurados, Bonos Estructurados, Fondos de Inversión o Planes de Pensiones.
Medir el riesgo
El riesgo es un simple porcentaje que mide cómo varía tu rentabilidad, es decir, te indica cómo se mueve la rentabilidad de tu inversión. En términos matemáticos el riesgo es la “desviación estándar” de la rentabilidad.
Asumir un riesgo de un 5% supone que el valor de tu inversión varía de media un 5%.
Cuanto más volátil sea el producto que hemos contratado, corremos el riesgo de sufrir una mayor pérdida de nuestra inversión, pero también podemos llegar a ganar mucho más.
¿Cuánto riesgo quieres asumir?
Si queremos buscar opciones con mayor rentabilidades, tendremos que estar dispuesto a asumir mayor riesgo. Esto no significa que nos tengamos que volver locos, no se trata de jugar a la ruleta
Cada uno tiene que definir su propia estrategia de inversión para encontrar las opciones que más se ajusten a su nivel de ambición, y encontrar un punto donde esté dispuesto a asumir un nivel de riesgo.
El equilibrio entre el Riesgo que presenta cada opción versus la Rentabilidad.
Recordemos que la rentabilidad es volátil y es por esto que aparece el riesgo. Sucede especialmente con los fondos de inversión y planes de pensiones.
En el siguiente capítulo veremos cómo podemos unir los términos de rentabilidad y riesgo para saber cómo construir una buena combinación.
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Encuentra el equilibrio entre Rentabilidad & Riesgo
En clases anteriores hemos visto la rentabilidad, hemos definido el riesgo, y hemos entendido sus consecuencias. Ahora, lo importante, es unir estos dos conceptos para decidir dónde invertimos nuestros ahorros.
Encontrar el Equilibrio
Cada uno tiene que marcar su punto de equilibrio entre rentabilidad y riesgo. Para hacerlo bien, se puede fijar un objetivo de rentabilidad y escoger la opción que ofrezca menos riesgo; o bien marcar un límite de riesgo y elegir la opción que ofrezca mayor rentabilidad
Aquí ya empezamos a ver cómo somos, de qué pasta estamos hechos. Aquí vemos cuál será la fuerza que va a impulsar nuestras decisiones.
Somos ambiciosos en conseguir un beneficio con una rentabilidad, o somos más cautelosos en controlar nuestro riesgo.

Una vez tenemos fijado el máximo riesgo que estamos dispuestos a asumir, o la mínima rentabilidad que queramos exigir, sólo tendremos que ir a buscar directamente estas opciones de inversión.
No hará falta que nadie nos diga qué es lo mejor para nosotros; porque nosotros ya lo sabremos.
Tu perfil de Inversión
Cuando empecemos a ponerle límites al riesgo o a exigir cierta rentabilidad, estaremos descubriendo nuestro perfil de inversión, estaremos definiendo cómo somos con nuestros ahorros.
Cada uno es diferente, cada uno tiene su propio perfil de inversión.
Rentabilidad pasada no asegura rentabilidad futura
Una vez claro el concepto de rentabilidad y de riesgo, debemos dar un paso más y entender todos los matices para tener una visión completa.
Cuando nos hablan de la rentabilidad que ofrece un producto de inversión (por ejemplo, un fondo de inversión), nos están informando de la rentabilidad que ha conseguido en el pasado.
Esto es lo que se denomina “rentabilidad esperada”, es la rentabilidad que ha conseguido en el pasado, pero no asegura rentabilidad futura.
Por esta razón debemos ser cautos, nadie tiene un bola de cristal. Hasta cierto punto, podemos utilizar la rentabilidad como referencia para tomar decisiones, pero hay que saber que son rentabilidades esperadas, no son fijas.
Lo mismo ocurre con el riesgo, asumimos uno una referencia porque lo ha hecho en el pasado, pero no hay garantía de que vuelva a ser igual.
El rendimiento de los fondo de inversión, planes de pensiones y depósitos estructurados dependen en gran medida de los mercados financieros y estos no siempre se pueden predecir.
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Cómo planificar tus ahorros e inversiones
Una vez que hemos encontrado nuestro punto de equilibrio entre la rentabilidad y el riesgo, Tenemos que añadir un factor más a nuestra ecuación: la planificación de cuándo necesitaremos disponer de nuestros ahorros.
Identifica las necesidades financieras
Antes de mover nuestros ahorros y elegir una opción de inversión teniendo en cuenta nuestras preferencias. Tenemos que pensar cómo se presentará nuestra economía en el futuro. Hay que plantearse todos los grandes gastos que tengamos a la vista y que van a exigir que tengamos disponible nuestro dinero.

Tener disponibles los ahorros significa poder hacer uso de ellos en el momento que sea necesario, por eso, es conveniente aprender a gestionarlos de manera que tengamos flexibilidad para disponer de una parte de nuestra inversión en cualquier momento.
Es conveniente tener disponibles una parte de tus ahorros.
¿Cómo planificar nuestros ahorros? ¿Opciones de inversión?
Cuando organizamos nuestros ahorros y estamos decidiendo donde invertirlos, tenemos que ver si existen restricciones o penalizaciones por recuperar nuestros ahorros.
1. Los Depósitos Bancarios permiten el desembolso antes de la fecha final pero con la penalización de perder los intereses generados.
2. Los Fondos de Inversión permiten vender su participación y recuperar la inversión. Sin embargo, puede existir una penalización si queremos vender al poco tiempo de haber invertido; e incluso podemos encontrarnos en la situación de vender las participaciones con pérdidas.
3. Los Planes de Pensiones, son la opción más restrictiva, ya que no permiten recuperar los ahorros hasta pasados 10 años de la inversión, o en caso de encontrarte en situación de paro prolongado, incapacidad por enfermedad crítica o jubilación.
Como veis todas las opciones tienen sus ventajas y desventajas en cuanto a rentabilidad, riesgo y disponibilidad. Cada uno tiene su combinación óptima según sus necesidades.
Mientras que de los depósitos bancarios podemos sacar anticipadamente nuestra inversión y lo máximo que perdemos son los intereses, los depósitos estructurados y notas estructuradas son mucho más restrictivos.
Los Fondos de Inversión tienen una mayor disponibilidad para recuperar los ahorros, pero son una opción con mayor rentabilidad y mayor riesgo. Los Planes de pensiones tienen una restricción muy alta, pero con enormes ventajas fiscales.
Con una buena organización de los ahorros, cubrimos cualquier imprevisto financiero.
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¿Cómo organizar tus ahorros e inversiones?
Una vez tengamos nuestra planificación financiera y sepamos cuando vamos a necesitar nuestros ahorros, tendremos que invertirlos de manera que tengamos flexibilidad para disponer de ellos.
Buscando flexibilidad en nuestros ahorros
Como hemos visto en el capítulo anterior, la disponibilidad para recuperar tus ahorros dependerá del tipo de producto financiero contratado (depósitos bancarios, fondos de inversión, planes de pensiones…).
La idea no es elegir un único producto, sino una combinación de ellos. De esta manera tendremos la capacidad de disponer de nuestros ahorros según nuestras necesidades a lo largo del tiempo.
Esto es lo que llamamos tener flexibilidad: Tener la oportunidad de recuperar nuestros ahorros ante cualquier económico.

Un mínimo margen de liquidez.
Debemos asegurarnos de que una parte de nuestro dinero esté completamente disponible para poder recuperarlo, poder ir al banco y retirarlo sin repercusiones.
Otra opción sería guardar parte de nuestros ahorros en casa (en un caja de seguridad, debajo del colchón…), pero todos sabemos la inseguridad por robos que esto conlleva.
Como vemos, es primordial elegir una buena estrategia para nuestros ahorros, y por supuesto que se adapte a nuestro perfil inversor.
Definir la estructura de inversión
Aunque tengamos un perfil más conservador y nuestra elección sean los Depósitos: no deberíamos poner aquí todos nuestros ahorros, ya que tendríamos penalizaciones para recuperarlos.
Lo mismo pasa con los fondos de inversión, no debemos invertir aquí la totalidad de nuestros ahorros porque podríamos vernos obligados a vender con pérdidas, y perder parte de nuestros dinero.
No hay que poner todos los huevos en la misma cesta, ¿y si la cesta se rompe?.
Opciones de flexibilidad en tus ahorros

Las opciones más sencillas y comunes para generar esta liquidez inmediata son:
Depósitos Bancarios a 3 meses: Cada 3 meses tendremos oportunidad de recuperar nuestros ahorros con la rentabilidad del depósitos y sin riesgo; en caso de no necesitarlo estos depósitos se renuevan por 3 meses más.
Cuentas Corrientes: Son las cuentas bancarias de toda la vida, donde dejamos nuestra nómina y podemos sacar el dinero en todo momento. Sin embargo muchas de estas no ofrecen rentabilidad o te exigen condiciones.
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Define tu perfil de inversión
Hasta aquí hemos podido aprender todos los conceptos para tener una visión completa de qué hacer con nuestros ahorros. Ahora es momento de dar un paso más en la gestión de nuestra inversión.
Diferentes posibilidades de cómo invertir
La clave para invertir es seguir un perfil de inversión propio y saber distribuir los ahorros entre las opciones que más se adapten.
Tener el control de tus ahorros implica decidir siguiendo tu estilo de inversión.
Se trata de repartir tu dinero entre las diferentes opciones de ahorro. Cada uno se planifica según sus criterios, hay algunas personas que quieren asumir más riesgo, hay otras que prefieren ahorrar con una visión a largo plazo, y otras prefieren tener todos sus ahorros disponibles.
Con unas sencillas pautas cada uno va construyendo su propio estilo de inversión.
Descubre tu perfil de inversión
⇒ ¿Estás dispuesto a asumir algo de riesgo para tener mayores ganancias?. Si la respuesta es “no”, solo nos quedan los depósitos y cuentas corrientes. Si la respuesta es “sí”, se puede buscar una combinación entre depósitos y fondos de inversión, planes de pensiones.
⇒ ¿Quieres asegurar una parte de tus ahorros? Si quieres garantizar una parte de tus ahorros, estos deberán estar invertidos en depósitos y el resto en productos con riesgo (depósitos estructurados, fondos de inversión o planes de pensiones).
⇒ ¿Cuánto riesgo quieres asumir? Define un límite de riesgo que puedas asumir, y elige las opciones que se adecuen a ese criterio. Recuerda que el riesgo mide la volatilidad de tu inversión.
⇒ ¿Quieres ahorrar pensando en un futuro? Si la mentalidad está en el largo plazo, un porcentaje de tus ingresos o ahorros podría ir a planes de pensiones para aprovechar las ventajas fiscales.
⇒ ¿Vas a necesitar parte de tus ahorros a corto plazo? Si tienes algún gasto fuerte o te gusta ser prudente y tener liquidez para emergencias e imprevistos, parte de tus ahorros puedes dejarlos en una cuenta corriente o depósito a 3 meses.
Nuestros ahorros siempre por el buen camino.
En PigMio queremos ayudarte a gestionar tus ahorros según tus criterios y preferencia. Por eso hemos creado la sección “Tu Perfil” para saber qué tipo de inversor eres.
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Plantear cambios en tus inversiones
¿Demasiado tiempo sin que nuestros ahorros den el fruto que esperábamos? ¿El valor del fondo de inversión es demasiado volátil, y no queremos asumir ese riesgo? Entonces es hora de hacer cambios en nuestras inversiones.
¿Qué rentabilidad estamos consiguiendo?
En definitiva, lo importante es el beneficio que estamos obteniendo, la rentabilidad que le estamos sacando a nuestros ahorros.
¿Cuánto estamos ganando? ¿Es lo que en un principio esperábamos?.
El punto de inflexión está en el resultado de nuestra inversión: ¿el fondo de inversión está cumpliendo con nuestras expectativas?
Si el fondo no está consiguiendo todo el potencial que esperábamos: ¿Nos conformamos con esto? ¿le vamos a dar más tiempo, o queremos cambiar?
Aquí está la diferencia entre la rentabilidad esperada que nos ofrecian y la rentabilidad real.

¿Estamos cómodos con el riesgo que estamos asumiendo?
Estamos viendo que el valor del fondo de inversión es demasiado inestable, que varía con facilidad, y nos preocupa demasiada volatilidad.
¿Demasiado riesgo? ¿Cambiar a otra opción más conservadora?.

Cada uno decidirá si se siente cómodo con lo que actualmente están sus generando sus ahorros, si no, es tan simple como cambiar y redefinir nuestra estrategia de inversión.
¿Cómo hacer cambios en nuestras inversiones?
Si queremos ajustar o cambiar el perfil de nuestra inversión, primero hay que encontrar los nuevos objetivos estamos buscando.
¿Queremos más rentabilidad? o ¿Queremos menos riesgo?.
El primer paso será comprobar si podemos mover nuestros ahorros de su actual situación. Sabemos que en los depósitos tendremos que esperar a su vencimiento (para evitar penalizaciones)), sin embargo con los fondos de inversión y planes de pensiones disponemos de más flexibilidad (aunque también hay que tener cuidado con las comisiones).
A partir aquí cada uno tendrá que buscar las mejores opciones, ya sea porque quiere cambiar de fondo de inversión, empezar con planes de pensiones, o simplemente quiere contratar depósitos sin riesgo.
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¿Cómo gestionar las pérdidas en las inversiones?
A todos nos gusta tener beneficio y cuanto más mejor, pero no existe el mundo perfecto: hay que estar preparado para saber gestionar los malos momentos cuando nuestra inversión esté sufriendo pérdidas.
El cómo gestionamos nuestras pérdidas es un componente más que define nuestro perfil de riesgo, y cada uno reacciona de una manera diferente.
¿Por qué se originan las pérdidas?
Recordemos que si tenemos nuestros ahorros en un depósito, estos están garantizados. Las pérdidas pueden venir por invertir en fondos de inversión o plan de pensiones, o acciones.

Con los fondos de inversión y acciones: las ganancias o las pérdidas se determinan por el valor de cada momento. Si el valor ha bajado, estaremos sufriendo una pérdida, pero esta no se materializa hasta que no vendas las participaciones del fondo o las acciones.
Materializar las pérdidas
Si hoy mismo vemos que estamos perdiendo dinero con nuestras inversiones: ¿Qué opciones tenemos? ¿Qué podemos hacer?
Primero, hay que tener en cuenta que el valor varía continuamente para los fondos de inversiones y acciones. De la misma manera que hoy vale menos, puede ser que dentro de un mes pueda valer más, o incluso que pueda bajar más.

¿Esperamos o sacamos nuestra inversión si tenemos pérdidas?
Tanto en los fondos de inversión como en las acciones tenemos dos opciones: vender y sufrir la pérdida, o esperar y ver cómo evoluciona para ver si puede recuperarse.
Nadie tiene una bola de cristal y nadie puede asegurarnos nada. Esto es una decisión personal que dependerá de cuánto estemos perdiendo, y sobre todo si estamos sicológicamente preparados para reconocer una pérdida.
Hasta que no vendamos nuestra participación del fondo no estamos materializando la pérdida.
Si no vendemos, estamos dejando abierta la posibilidad de que aumente su valor, pero a la vez, también estamos dejando abierto el riesgo con la posibilidad de aumentar las pérdidas.
⇒ Si confiamos en que el fondo pueda recuperarse y toleramos las pérdidas que estamos sufriendo, podremos mantener la participación para ver si vuelve a subir.
⇒ Si por el contrario no queremos arriesgar más y no queremos perder más dinero, podemos vender y materializar la pérdida.
En ambos casos tendremos que estar muy atentos (más de lo normal) para ver como evoluciona el fondo.
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¿Cómo sacar nuestras inversiones?
Llegará un momento en el que queramos recuperar nuestros ahorros, será entonces cuando tendremos que cosechar las ganancias o hacer frente a las pérdidas de nuestra inversión
Recoger las ganancias de tus inversiones
Cuando hablamos de ganancias es más sencillo y divertido, ya sea por los intereses generados por un depósito, o por los beneficios de los fondo de inversiones o acciones.
Una vez obtenido el beneficio de nuestra inversión, **automáticamente Hacienda nos exigirá una retención de nuestras ganancias **, que será efectuada por las propias entidades financieras, por lo tanto a nuestro bolsillo llegará la ganancias con la retención tributaria aplicada.
Esta retención que aplica Hacienda será un 19% de nuestras ganancias y servirá para el pago del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas: el impuesto que grava tus ingresos, también los de tus ahorros..
Hay que tener en cuenta las ventajas fiscales que tienen los fondos de inversión.
Reconocer pérdidas en tus inversiones
La pérdida puede venir por los depósitos estructurados, o porque el valor del fondos de inversión o las acciones han caído.
Tras la difícil decisión de materializar una pérdida: es momento de intentar sacar algo positivo de todo esto con las ventajas fiscales que ofrecen las pérdidas.
Podremos usar las pérdidas que hayamos tenido para poder compensar otras ganancias, y pagar menos impuestos por ellas.
Nuestros ahorros siempre activos
Nuestros ahorros nos piden dinamismo: nos piden que estemos atentos a su evolución para poder cambiar y reaccionar ante cualquier evento inesperado.
Tenemos que estar ágiles y ser eficientes para aprovechar todas las oportunidades que tenemos a nuestra disposición. La clave es recoger el máximo beneficio pagando los mínimos impuestos.
Hay que ir adaptando nuestras inversiones a la evolución de nuestro perfil de riesgo.