Durante casi dos años, la conversación sobre el euríbor fue la misma: baja, y con él baja tu cuota. En 2026 se ha dado la vuelta. El índice cerró julio en el 2,855 %, su nivel más alto desde septiembre de 2024, y las primeras sesiones de agosto se han movido por encima del 2,90 %. Si tu hipoteca variable se revisa estos meses, la letra no va a bajar: va a subir.
¿Cuánto sube la cuota si me toca revisión con el dato de julio?
Depende del capital pendiente, del plazo que te queda y de tu diferencial, pero el orden de magnitud es este: una hipoteca variable de 150.000 € a 30 años con euríbor + 0,99 % que se revise con la media de julio de 2026 (2,855 %) frente a la de julio de 2025 (2,079 %) pasa a pagar unos 65 € más al mes, alrededor de 780 € más al año.
La subida interanual es de 77 puntos básicos. No es el sobresalto de 2022 y 2023, pero llega después de un año en el que muchos hogares ya habían dado por hecho que lo peor había pasado.
Qué ha hecho el BCE para llegar hasta aquí
El giro tiene fecha. En junio de 2026 el Banco Central Europeo subió sus tres tipos oficiales en 25 puntos básicos: la facilidad de depósito quedó en el 2,25 %, las operaciones principales de financiación en el 2,40 % y la facilidad marginal de crédito en el 2,65 %. En la reunión del 23 de julio los mantuvo sin cambios.
El euríbor no copia al BCE: anticipa lo que cree que hará. Por eso lleva desde la primavera cotizando por encima de los tipos oficiales. Lo que el mercado está descontando ahora mismo no es una bajada, sino la posibilidad de que quede al menos otra subida sobre la mesa en lo que resta de año.
La próxima cita es el 10 de septiembre. Agosto, como casi siempre, es un mes de volumen bajo y movimientos pequeños: el escenario razonable es una media mensual en el entorno del 2,85 %-2,95 %.
Por qué sube si la inflación ya parecía domada
Porque dejó de estarlo. El IPC adelantado de julio se fue al 3,5 % interanual, tres décimas más que en junio y el nivel más alto desde mayo de 2024, empujado por la energía. El bloqueo del estrecho de Ormuz y la crisis energética asociada al conflicto con Irán se han trasladado primero al carburante y a la factura de la luz, y después, más despacio, al resto de la cesta a través de los costes de transporte y de los fertilizantes.
Un banco central que ve la inflación alejarse de su objetivo no baja tipos, y el mercado hipotecario lo sabe. Ese es todo el mecanismo: Ormuz → energía → IPC → expectativas de tipos → euríbor → tu cuota.
Qué mirar en tu caso antes de mover nada
Tres datos de tu escritura que mucha gente no tiene a mano y que determinan casi todo:
| Dato | Dónde está | Por qué importa |
|---|---|---|
| Fecha y periodicidad de revisión | Cláusula de tipo de interés | Con revisión anual, el dato que te aplican suele ser el del mes anterior a la revisión, no el de hoy |
| Índice de referencia | Misma cláusula | La mayoría es euríbor a 12 meses, pero hay hipotecas ligadas al euríbor semestral o al IRPH |
| Diferencial | Misma cláusula | Un + 0,50 % y un + 1,25 % son dos hipotecas distintas con el mismo índice |
Si tu revisión es anual y ya pasó en la primera mitad del año, esta subida no te toca hasta 2027. Si es semestral, la notarás antes y con menos margen para reaccionar.
Fijo, variable o mixto: la pregunta que no tiene una respuesta única
Cada vez que el euríbor se mueve, vuelve la tentación de cambiar de barco. Antes de pedir una subrogación o una novación, conviene tener claro que el cálculo no es «fijo bueno, variable malo», sino la comparación entre lo que pagarías con el escenario razonable de tipos durante los años que te quedan y lo que cuesta el cambio: comisión de novación o subrogación, tasación nueva, notaría y, en su caso, la compensación por riesgo de tipo de interés.
Dos criterios que ayudan a ordenar la decisión:
- Cuánto te queda de hipoteca. En los últimos años de vida del préstamo pagas sobre todo capital, y una subida del índice mueve poco la cuota. Cambiarse entonces suele salir caro por comisiones y aporta poco.
- Cuánto te tensa la cuota. Si 65 € más al mes te obligan a tocar el resto del presupuesto, el problema que hay que resolver no es el índice: es el colchón. Antes de refinanciar nada, conviene tener el fondo de emergencia hecho, y ahí sí manda la rentabilidad de las cuentas y depósitos.
Lo que no vamos a decirte es si te conviene cambiar: eso depende de números que solo están en tu contrato y en tu nómina. Lo que sí puedes hacer es llegar a la conversación con el banco sabiendo cuál es tu diferencial, cuándo te revisan y cuánto cuesta salir.
Si quieres entender antes cómo se calcula el índice del que depende tu cuota, tenemos la explicación larga en qué es el euríbor y cómo se calcula, y el resto del recorrido sobre productos de ahorro en la Academia.
